PROYECTO DE ORDENANZAS DE LA COMUNIDAD DE PROPIETARIOS DE LAS AGUAS DENOMINADAS DE LA "HILA Y FUENTE DE LIBRILLA"
Constitución de la Comunidad

    ART. 1.º  Los propietarios de las aguas denominadas de la "Hila y Fuente de Librilla", se constituyen en Comunidad, por ser su voluntad adoptar la organización establecida en el artículo 228 y demás concordantes de la vigente ley de aguas.

Obras y terrenos pertenecientes a esta comunidad

    ART. 2.º  Pertenece a dicha Comunidad, un cauce que da principio en los nacimientos de las referidas aguas, situados en los ojos de la Fuente de Librilla y Rambla de los Ballesteros, Baladral, Cañadicas y Saladilla, Término municipal de la villa de Mula, y concluyen en el sitio llamado los "Portillos del Molinico", término de Librilla.
    Este cauce se ramifica después en varias hijuelas, propias también de la Comunidad, para la conveniente distribución de dichas aguas en las tierras de esta villa, a donde puedan ser conducidas. En el referido cauce existen unas canales de fábrica, para salvar el barranco llamado del Infierno, y además otras canales de la misma construcción, para salvar el barranco de las Palomas. También pertenece al Heredamiento un sifón que atraviesa la línea férrea de Murcia a Águilas, construido por los concesionarios de dicha línea, mediante a que ella misma obstruyó dos cauces por los que se conducía las aguas de este Heredamiento, a muchas tierras del término de Librilla. Los referidos concesionarios están obligados a la conservación y limpia de tal sifón, y así lo vienen ejecutando desde 1885. Así mismo corresponde en pleno dominio a esta Comunidad, una porción de tierra secana de cabida tres fanegas y ocho celemines, marco de 9.600 varas cuadradas, equivalentes a dos hectáreas, cuarenta y cinco áreas y noventa y seis centiáreas, con algunas palas y pollizos de olivera, y una casa cortijo marcada con el número 63, con distintas habitaciones en alto y en bajo, corral y cuadra. Dicho terreno radica en el término de la villa de Mula, bajo notorios linderos. Y, por último, el ilustre Sr. Gobernador Civil de la provincia, con fecha 17 de Enero de 1877 tuvo a bien otorgar a favor de este Heredamiento, con el carácter de perpetuidad, la concesión de una mina titulada la "Dolorosa" comprensiva de 18 pertenencias, o sea ciento ochenta metros cuadrados, situada en el lugar llamado "Ojos de la Fuente de Librilla", diputación del mismo término de Mula, en terreno franco y próxima a los nacimientos principales de este Heredamiento. En este referido terreno es donde nace por distintos puntos casi toda el agua de la referida Comunidad, como se pasa a explicar.

Aguas propias de esta Comunidad

    ART. 3.º  Los individuos que componen esta Comunidad, son dueños de pleno dominio de todas las aguas de los nacimientos o manantiales existentes en los ojos de la Fuente de Librilla, y en las ramblas de los Ballesteros, Baladral, Cañadicas y Saladilla. Dichas aguas pertenecen a los miembros de esta corporación por los distintos títulos de adquisición del dominio que establecen nuestras Leyes Civiles, inscritas en su gran mayoría en el Registro de la Propiedad del partido de Totana; advirtiendo que tales porciones de agua están convenientemente amillaradas y por ellas sus propietarios abonan las contribuciones públicas como cualquier otra clase de riqueza rústica. Cuando los dueños de tales aguas lo tienen a bien ceden a terceras personas el uso de las mismas por tiempo determinado.

Artefactos que tienen derecho a usar de estas aguas como fuerza motriz

    ART. 4.º  Tienen derecho al aprovechamiento de las aguas de esta Comunidad, como fuerza motriz, en todo tiempo los molinos llamados de la Fuente de Librilla, en término de Mula, propio de los herederos de D. Pedro Legaz Martínez y el del Alamillo, en término de Librilla, propio de la viuda e hijos de don Rafael Lorente y López. El primero de los referidos molinos solo tiene derecho a un cubo y el segundo a dos, evitando siempre en ambos molinos el regolfo de las aguas. El molino del Alamillo está obligado a tener limpio el cauce, en la sección comprendida entre el sitio llamado Puente de Barqueros, hasta la pila que hay en la casa del Alamillo, y a abonar diez y ocho cuotas equivalentes a las de diez y ocho horas de agua de los repartos que se le impongan al Heredamiento por sus gastos comunes. En cambio el dueño de dicho molino tiene derecho a utilizar en sus tierras cierta porción de las aguas cuando estas se enturbian y aumentan a consecuencia de las lluvias. Para el aprovechamiento de tal porción de aguas turbias, existen construidas dos tomas en sitio superior e inmediato a dicho molino; la que corresponde al Heredamiento tiene de dimensión 7 metros cincuenta centímetros, y la que corresponde al dueño del molino tiene 50 centímetros, de manera que los dueños de éste toman la parte que corresponde a veintisiete horas de las quinientas cuatro en que están divididas las mencionadas aguas, y las restantes las recoge el Heredamiento. Tal distribución se hizo en virtud de escritura otorgada por el Heredamiento y D. Rafael Lorente y López en 6 de Noviembre de 1850, ante el notario de esta villa D. Francisco García de Atienza.

Sumisión a estas ordenanzas

    ART. 5.º  Todos los dueños de las aguas referidas aceptan voluntariamente estas ordenanzas, obligándose a su exacto cumplimiento, y en su virtud también se someten por completo a la jurisdicción del Sindicato y Jurado que se crean por tales ordenanzas para el conocimiento, sentencia y ejecución de lo juzgado, en todas las cuestiones que origine el uso de dichas aguas, renunciando para tales casos a todo fuero o jurisdicción.

Obligación de sufragar los gastos de la Comunidad y modo de hacerlas efectivas

    ART. 6.º  Todos los gastos de conservación y mejora de los nacimientos por donde fluyen y acueductos por donde se conducen las aguas de esta Comunidad y demás que ésta realice en provecho del Heredamiento, los sufragarán sus propietarios en justa proporción de la parte que cada uno posea y por diez y ocho cuotas el dueño del molino del Alamillo, según se indicó en el art. 4º. Al efecto el Sindicato acordará, cuando lo estime oportuno, las derramas necesarias a los referidos fines, los cuales deberán ser satisfechos sin demora alguna. Los propietarios que no hubiesen efectuado el pago de sus cuotas al tercer día de ser requeridos por el cobrados ellos o sus encargados, sea cual fuere el pretexto que aleguen, serán privados del uso de sus aguas, durante todo el tiempo preciso para obtener, mediante su venta en pública subasta, el importe de la cuota en descubierto y los gastos ocasionados por la morosidad. Los apremiados podrán producir todas las reclamaciones que a bien tengan; pero ellos nunca suspenderán el referido procedimiento de cobro. Si tales reclamaciones resultaran justas los reclamantes serían indemnizados por el Heredamiento o por los Sindicatos, en el caso de incurrir éstos en responsabilidad personal. El Sindicato deberá cuidar de que todos los propietarios y el referido dueño del molino, abonen sus cuotas antes de acordar un nuevo reparto, y no mediando razón muy poderosa no harán lo segundo sin que antes se haya conseguido lo primero. La referida razón deberá consignarse en el acta en que se acuerde tal reparto, y si así no se hiciere los individuos de de esta Comunidad podrán reclamar ante la Junta General, que los Síndicos abonen de su peculio las cuotas en descubierto. Igual abono tendrá lugar cuando la Junta General de propietarios no estime bastante la razón que aparezca en el acto del Sindicato, como base para imponer una derrama, sin haber obtenido antes el total cobro de la anterior inmediata.

De la Junta General

    ART. 7.º  La Junta General de propietarios constituye la Comunidad, y asume todas las facultades y deberes que a la misma correspondan. En su virtud solo ella puede acudir, por medio de los apoderados a quienes delegue en forma, ante los tribunales de justicia y demás autoridades de cualquier clase o fuero, en demanda de cuanto competa a este Heredamiento o en defensa de sus legítimos intereses. También solo la Junta General es la que puede designar las personas que compongan el Sindicato y el Jurado, quien examine las cuotas que aquellas deben rendir e imponga a los mismos, y haga efectivas las responsabilidades en que pueden incurrir con arreglo a estas Ordenanzas. Únicamente la Junta General puede reformar las Ordenanzas. Igualmente solo la Junta General puede acordar las obras de mejora en los nacimientos y cauces, así como también las de conservación cuyo coste exceda de doscientas cincuenta pesetas. Si fuere muy urgente ejecutar alguna obra de conservación presupuestada en cantidad mayor a dicha suma, el Sindicato se apresurará a convocar a Junta General extraordinaria para que acuerde ésta lo que a bien tenga, y si la urgencia fuere tanta que no consienta esperar la reunión de dicha Junta, el Sindicato dará principio a su ejecución y a la vez convocará inmediatamente al Heredamiento. La Junta General sólo será válida cuando se reúna en esta villa o en su término, y sea convocada por el Sindicato y presidida por aquel de sus individuos a quien corresponda, excepto en el caso de que la convoque la autoridad superior civil de la provincia, y la presida ésta o algún delegado suyo a instancia del número de propietarios que tienen derecho a pedir Juntas Generales. Tendrán lugar dichas reuniones el día diez y seis de Enero de cada año, y cuando la convoque el Sindicato por su voluntad o porque se lo pidan cinco propietarios de agua que lo sean de cincuenta horas por lo menos. Tendrán derecho a asistir a dichas Juntas todos los propietarios de aguas, y además los dueños de los dos molinos antes referidos, pero estos últimos no podrán votar. En representación de unos y otros podrán formar parte de la Junta General, las personas a quienes autoricen por escrito y que sean capaces para ello.
    Los acuerdos se adoptarán por mayoría absoluta de votos, computando cada voto por una hora de agua; y los propietarios de menos cantidad podrán reunirse hasta formar dicha hora, autorizando a uno de ellos para que los represente en el acto de votar.
    Para que pueda adoptarse algún acuerdo es preciso que estén presentes los dueños de la mitad mas una de las quinientas cuatro horas de agua que forman este Heredamiento. Si ésto no tuviera lugar, el Presidente no consentirá deliberación alguna, acordando en el acto convocar dentro de los ocho días siguientes nueva Junta General, y en ella ya se tomarán acuerdos sea cual fuere el número de heredados que concurriesen, a no ser que se tratara de reformar estas Ordenanzas.
    En la Junta General no podrá adoptarse resolución alguna que verse sobre asunto distinto al indicado en la papeleta de citación, y si se adoptara será nula. Podrán presentarse proposiciones sobre puntos no consignados en la convocatoria, pero serán tratadas en la reunión inmediata de la Junta General, cuidando de especificarlas en la cédula de convocación.
    La citación a Junta General la hará un dependiente del Sindicato, mediante la entrega por duplicado de papeleta, en la que claramente se consigne el día, hora y local en que ha de tener lugar la Junta y los asuntos que han de ser objeto de ella. Un ejemplar de dicha papeleta la recogerá el citador con el recibí de la duplicada, suscrito por el citado, o por un testigo si éste no supiere o no quisiere firmar.
    La citación deberá hacerse a la persona del propietario, si éste fuese vecino de Librilla, a no ser que el citador fuera tres veces con intervalo de seis horas a su domicilio y no lo encontrase en él, en cuyo caso dejará la papeleta a cualquier individuo de su familia o en su defecto al vecino mas inmediato, firmando el recibí un testigo que le acompañe. Si el propietario no fuera vecino de Librilla, la citación se hará al vecino de esta población a quien aquel deberá autorizar para que le represente en todos los asuntos que afectan a esta Comunidad. Tal autorización la consignará el propietario forastero en comunicación escrita que dirija al Presidente de Sindicato, dentro de los treinta días siguientes a la constitución de esta Comunidad; entendiéndose que si así no lo hiciera se considerará como apoderado suyo para todos los efectos previstos en estas Ordenanzas, a aquel que aproveche sus aguas el mayor número de tandas durante los seis meses anteriores, o el que las esté aprovechando cuando la citación tenga lugar.
    Las votaciones relativas a elecciones de cargos y demás asuntos de carácter personal, serán siempre por escrito y secretos, y la convocatoria se publicará siempre en el "Boletín Oficial" con treinta días de anticipación.

Del Sindicato

    ART. 8.º Compondrán el Sindicato un Presidente, un Vicepresidente, un Tesorero y dos Vocales. Al elegir el Sindicato en Junta General, designará ésta el cargo que ha de desempeñar cada uno de los elegidos. Todos los referidos cargos son honoríficos, gratuitos y obligatorios; el cargo de presidente durará dos años pudiendo ser reelegido el que lo desempeñe, y los demás individuos del Sindicato serán renovados de por mitad cada dos años; indicando la suerte los dos que hayan de salir en la primera renovación; también pueden ser reelegidos los Síndicos y solo pueden recaer en propietarios de agua, mayores de edad, que posean por lo menos dos horas y que sepan leer y escribir. Nunca serán nombrados Síndicos los que estén procesados o declarados pródigos o dementes, los deudores a la Comunidad, o los que tengan con ella algún contrato o litigio. El Síndico que incurriese en alguna de las referidas tachas cesará en su cargo, y si no lo hiciera motu propio incurrirá en responsabilidad ante la Junta General.
    Si alguno de los elegidos no fuera vecino de Librilla deberá apoderar, por medio de escritura pública, a persona que reúna esta circunstancia y las de saber leer y escribir y tener 23 años cumplidos, careciendo de todas las tachas antes mencionadas. A los maridos les aprovechará para los efectos de ser elegido Síndico, las porciones de agua de que sean propietarias sus consortes, a no mediar divorcio por sentencia firme de los tribunales, así como también a los padres las de sus hijos no emancipados.
    El Sindicato celebrará sus sesiones siempre que tenga a bien convocarlo el Presidente y a presencia del Secretario, siendo preciso la concurrencia de tres Síndicos para poder tomar acuerdo.
    Si por motivo insuperable no pudieran concurrir a las sesiones por lo menos tres individuos del Sindicato, se completará este número con los suplentes necesarios de los cinco que deberá elegir la Junta General, en la misma sesión en que nombre los Síndicos, cuidando de marcar el orden por el cual aquellos han de reemplazar a éstos; dichas elecciones se verificarán el día diez y seis de Enero del año correspondiente. Los acuerdos serán por mayoría de votos. Para ser suplente se exigirán iguales requisitos que para los Síndicos.
    El Sindicato debe entenderse en todo lo relativo a la ejecución de las obras de mejora, conservación de los nacimientos y cauce de este Heredamiento, a cuyo efecto, oyendo a personas peritas, formará los oportunos proyectos y presupuestos, sometiéndolos a la deliberación de la Junta General en los casos previstos en el artículo anterior; vigilará la ejecución de tales obras que deberán realizarse bajo su inmediata administración; entenderá en todo lo relativo al buen aprovechamiento de las aguas de esta Comunidad, y por último cuidará del cumplimiento de las reglas de policía que se consignan en estas Ordenanzas, y las demás que dicten las autoridades respectivas. El Sindicato deberá rendir cuentas de sus gestiones a la Junta General por lo menos una vez al año y siempre que aquella le haya encargado la práctica de alguna obra extraordinaria, presentando una relación o memoria de sus actos.
    El Presidente presidirá el Sindicato, el Jurado y las Juntas Generales, decidirá las votaciones en caso de empate, será el ordenador de pagos de la Comunidad, distribuirá entre los Síndicos la vigilancia de las obras y de los riegos, sin perjuicio de sus superior inspección, y, por último, se comunicará con las autoridades, llevando la representación y la voz del Sindicato, del Jurado y de la Comunidad.
    El Vice-presidente y los Vocales primero y segundo, reemplazarán al Presidente por el orden referido, en los casos que aquel no le fuera posible cumplir con su cometido.
    El Tesorero percibirá el producto de los repartos que el Sindicato imponga a los individuos de este Heredamiento, asó como todos los demás ingresos que tenga la Comunidad, extendiendo al efecto los oportunos recibos que deberán ir intervenidos por el Secretario, así como pagará los libramientos que expida el Presidente, llevando al efecto una contabilidad sencilla y clara.
    La Junta General designará la persona que haya de desempeñar el cargo de Secretario de la Comunidad del Sindicato y del Jurado.
    Dicho cargo solo podrá recaer en propietario de aguas que sea mayor de edad, sepa leer y escribir y resida en esta villa, careciendo de todas las tachas que antes se indicaron al tratar del cargo del Síndico.
    El Secretario deberá de autorizar con su presencia todas las sesiones del Heredamiento, Síndico y Jurado, extendiendo en los libros respectivos, foliados y rubricados por el Presidente, las actas de la misma, que firmará dicho señor con el visto bueno del Presidente, leyéndolas al empezar las sesiones respectivas para que obtengan la sanción de dicho Heredamiento, Sindicato o Jurado en sus respectivos casos. En las Juntas Generales tendrá voto con sujeción a las aguas que le pertenezcan a él o a su mujer e hijos, o usando de la autorización que le haya concedido algún dueño de aguas; pero en las sesiones del Sindicato y del Jurado no votará nunca. Desempeñará las funciones de Contador del Heredamiento, y en su virtud intervendrá todas las operaciones de cobro y las órdenes de pago que expida el Presidente, llevando una contabilidad sencilla y concurriendo a los arqueos que el Presidente disponga. Extenderá las papeletas de citación que el Presidente le ordene, para la celebración de las sesiones antes referidas; redactará los presupuestos de las obras y las minutas de los informes que el Síndico haya de evacuar, librará las certificaciones que el Presidente le ordene; tendrá a su cargo el archivo del Heredamiento, del que será único responsable, y por fin practicará cuantos trabajos le mande este último y que sea propio de su cargo.
    El Secretario percibirá de los fondos de la Comunidad una retribución anual de ciento cincuenta pesetas, pagaderas por semestres vencidos.

Del Jurado

    ART. 9.º El Jurado conocerá de las cuestiones de hecho que se susciten sobre el riego entre los interesados en él, imponiendo a los infractores de estas Ordenanzas las correcciones que haya lugar, con arreglo a las mismas.
    Compondrán dicho Jurado el Presidente de la Comunidad y Síndico y dos Vocales, eligiéndose tres suplentes por la Comunidad en Junta General.
    Las condiciones de elegibles para Vocal del Jurado y suplentes, serán las mismas que para Vocal de Síndico, siendo incompatible entrambos cargos. El cargo de Vocales y suplentes durará dos años y serán renovados de por mitad, indicando la suerte de los que hayan de salir en la primera renovación, pudiendo también ser reelegidos.
    El Jurado se reunirá cuando lo convenga el Presidente, en virtud de haber producido alguna queja o renuncia; sus fallos se dictarán por mayoría absoluta de votos, y no serán válidos si no concurren al juicio tres individuos.
    Las denuncias por cualquier infracción de las Ordenanzas, así con relación a las obras como al régimen y uso de las aguas, o a cualquier abuso que perjudique a la Comunidad o a cualquiera de sus individuos, se harán de palabra o por escrito por cualquier interesado que se crea ofendido, o por el Sindicato, o por alguno de sus Vocales o empleados. También podrá hacer las denuncias el Presidente sobre hechos que él conozca por razón de su cargo. Presentadas al Jurado una o más cuestiones de hecho entre partícipes de la Comunidad, sobre el uso o aprovechamiento de sus aguas, señalará el Presidente el día en que han de examinarse y convocará al Jurado, citando a la vez con dos días de anticipación a los partícipes interesados, por medio de papeletas en que se expresen los hechos en cuestión, y el día y hora en que han de examinarse.
    Las papeletas suscritas por el secretario y autorizadas por el Presidente, se llevarán a domicilio por el alguacil del Jurado, que hará constar en ellas, con la firma del citado o de algún individuo de su familia o de un testigo a su ruego, en el caso de los primeros no supieran escribir, o de uno a ruego del alguacil, si aquellos se negaran a hacerlo, el día y hora en que se haya verificado la citación y se devolverán al Presidente luego que se haya cumplido este requisito.
    La sesión en que se examinen estas cuestiones, será pública. Los interesados expondrán en ellas verbalmente lo que crean oportuno para la defensa de sus respectivos derechos e intereses, y el Jurado, si considera la cuestión bastante diluida, resolverá de plano lo que estime justo.
    Si se ofreciese pruebas por las partes o el Jurado las considerase necesarias, fijará éste un plazo racional para verificarlas, señalando, en los términos antes expresados, el día y hora para el nuevo examen y su resolución definitiva.
    Presentadas al Jurado una o más denuncias, señalará día el Presidente para el juicio público y convocará al Jurado, citando al propio tiempo a los denunciantes y denunciados.
    La citación se hará por papeletas, con los mismos requisitos y formalidades ordenados en el precedente artículo para la reunión del Jurado, cuando haya de entender en cuestiones entre los interesados en los riegos.
    El juicio se celebrará el día señalado si no avisa oportunamente el denunciado su imposibilidad de concurrir, circunstancia que en su caso habrá de justificar debidamente. El Presidente en su vista, y teniendo en cuenta las circunstancias del denunciado, señalará nuevo día para el juicio, anunciándolo a las partes en la forma y términos antes ordenados, y el juicio tendrá lugar el día fijado, haya o no concurrido el denunciado.
    Las partes pueden presentar los testigos que juzguen convenientes, para justificar sus cargos y descargos.
    Así las partes que concurran al juicio, como sus respectivos testigos, expondrán por su orden y verbalmente cuanto en su concepto convenga a su derecho e intereses.
    Oídas las denuncias y defensas con sus justificaciones, se retirará el Jurado a otra pieza, o en su defecto en la misma, y privadamente deliberará para acordar el fallo, teniendo en cuenta todas las circunstancias de los hechos.
    Si considera suficiente lo actuado para su cabal conocimiento, pronunciará su fallo que publicará acto continuo el Presidente.
    En el caso de que para fijar los hechos con la debida precisión, considere el Jurado necesario un reconocimiento sobre el terreno, o de que haya de procederse a la tasación de daños y perjuicios, suspenderá su fallo y señalará el día que se haya de verificar el primero por uno o más de sus vocales con asistencia de las partes interesadas, o practicar la segunda los peritos que nombrará al efecto.
    Verificado el reconocimiento, y en su caso la tasación de perjuicios, se constituirá de nuevo el Jurado en el local de sus sesiones, con citación de las partes en la forma antes prescrita, y teniendo en cuenta el resultado del reconocimiento y tasación de perjuicios, si los hubiere, pronunciará su fallo, que publicará inmediatamente el Presidente.
    El nombramiento de los peritos para la graduación y aprecio de los daños y perjuicios será privativo del Jurado, y los emolumentos que devenguen se satisfarán por los infractores de las Ordenanzas declarados responsables.
    El Jurado podrá imponer a los infractores de las Ordenanzas las multas prescritas en las mismas, y la indemnización de los daños y perjuicios que hubieren ocasionado a la Comunidad o a sus partícipes o a uno y a otros a la vez, clasificando las que a cada uno correspondan con arreglo a la tasación. Los fallos del Jurado serán ejecutivos.
    Los fallos del Jurado se consignarán por el Secretario con el visto bueno del Presidente, en un libro foliado y rubricado por el mismo Presidente, donde se hará constar en cada caso el día que se presente la denuncia, el nombre y clase del denunciante y del denunciado, el hecho o hechos que motivan la denuncia, con sus principales circunstancias y el artículo o artículos de las Ordenanzas invocados por el denunciante. Y cuando los fallos no sean absolutorios, los artículos de las Ordenanzas que se hayan aplicado y las penas o correcciones impuestas, especificando las que sean en el concepto de multa y las que se exijan por vía de indemnización de daños, con expresión de los perjudicados a quienes corresponda percibirla. En el día siguiente al de la celebración de cada juicio, remitirá el Jurado al Sindicato relación detallada de los perjuicios de la Comunidad a quienes, previa denuncia y correspondiente juicio, haya impuesto alguna corrección; esto es, si solo con multa o también con la indemnización de daños y perjuicios ocasionados por el infractor, los respectivos importes de unas y otras, y los que por el segundo concepto corresponden a cada perjudicado, sea únicamente la Comunidad, o uno o más de sus partícipes, o aquella y éstos a la vez.
    El Sindicato hará efectivos los importes de las multas e indemnizaciones impuestas por el Jurado, luego que reciba la relación ordenada en el precedente párrafo, y procederá a la distribución de las indemnizaciones, con arreglo a las disposiciones de las Ordenanzas, entregando o poniendo a disposición de los partícipes la parte que respectivamente les corresponda, o ingresando desde luego, en la caja de la Comunidad el importe de las multas y de las indemnizaciones que el Jurado haya reconocido.

Del modo de aprovechar las aguas de este Heredamiento

    ART. 10.º Las aguas de esta Comunidad se consideran distribuidas en veintiuna tandas iguales, llamadas en la población caballerías, y equivalentes a veintiún días. Cada caballería está dividida en veinticuatro horas y cada hora en medias, cuartos y medios cuartos. La Comunidad posee una relación de los dueños de las citadas porciones de agua.
    Los dueños de las aguas comprendidas en cada caballería, deben ponerse de acuerdo entre sí acerca del modo como han de turnar en el riego de dichas aguas; y también pueden los dueños de porciones de agua de caballerías distintas cambiarlas entre sí, siempre y cuando que con tales cambios no originen perjuicios a los demás heredados. Cuando la Comunidad considere necesario rectificar la distribución de las distintas porciones de agua que posee cada propietario en las veintiuna caballerías, procederá a practicar un nuevo arreglo que será aprobado en Junta General.
    Para saber cada regante en la hora que ha de tomar el agua, se atendrá estrictamente al reloj que existe en la torre contigua a las Casas Consistoriales, cuyo reloj y torre pertenecen proindiviso y de por mitad al Heredamiento y al Municipio de Librilla, abonando así mismo ambas corporaciones la gratificación al encargado de tal reloj.
    Los regantes tendrán obligación de tomar el agua cuando les corresponda en turno, o en defecto las personas a quienes las hayan cedido; y si no quisieran dedicarlas al riego, deberán arrojarlas a la Rambla de Librilla, por el sitio llamado Barraca de Montalbán.
    La toma de las aguas se ejecuta siempre en el Portillo del Alamillo, sin perjuicio de que los regantes después conduzcan el agua por las hijuelas respectivas a las tierras que se propongan beneficiar.
    Del anterior proyecto solo se excepciona el derecho que tiene la persona que sea dueño del molino llamado del Alamillo, de regar ciento cincuenta tahullas de tierra de las inmediatas a dicho molino, a cuyo efecto podrá tomar el agua en sitio superior al referido portillo, en cuanto baste a regar el citado número de tahullas y no más; pero con la obligación de tener el abrevadero que existe a la espalda del molino, con agua bastante para el consumo de los vecinos y sus ganados, durante esté regando dichas tahullas. Ningún regante podrá tomar el agua antes o después de la hora convenida en el concierto verbal de los interesados en cada caballería.

Del régimen y policía de estas aguas

    ART. 11. Las aguas que componen la dotación de esta Comunidad, no pueden ser sustraídas ni derivadas por persona alguna, ni en sus nacimientos ni en toda la extensión de sus cauces, excepción hecha del aprovechamiento de sus dueños, conforme a estas Ordenanzas.
    Los vecinos de la diputación llamada Fuente de Librilla, en el término de Mula, vienen utilizando dichas aguas para beber ellos y sus ganados, cuyo aprovechamiento reconoce esta Comunidad con tal de que el agua se saque a brazo, sin cortar ni obstruir el curso de ella con ninguna obra ni artefacto, y siempre que tal uso se reduzca al necesario para la bebida de las personas y caballerías y para apagar los incendios. Los vecinos de esta villa de Librilla, vienen también desde inmemorial usando las referidas aguas para la bebida de los mismos y de sus caballerías y ganados, y para el aseo y limpieza de las casas, y construcción de obras y para apagar los incendios; al efecto acuden tales vecinos con sus vasijas y las llenan en todos los cauces de esta Comunidad, y a la vez conducen sus caballerías y ganados a los abrevaderos señalados, que son el contiguo a las Casas de las Pujantas, las dos que existen por encima y debajo del molinico, el llamado el Pilar viejo y el contiguo al lavador de la calle de la Acequia.
    La Comunidad reconoce también este aprovechamiento de las aguas, pero no quiere que sin su consentimiento se efectúe novedad alguna en la manera de efectuarse el mismo, que es la referida y la que viene desde tiempo inmemorial realizándose.
    Respecto del lavado de ropas existen tres sitios preparados para este objeto, el primero en la parte superior inmediata al molinico, el segundo el de la Canal y el tercero, que es el principal, en la calle de la Acequia de esta villa.
    En su virtud no se consentirá que se lave en los cauces de este Heredamiento, ni que se pongan piedras u otros útiles para lavar. Si los dueños de terrenos atravesados por dichos cauces, colocan en la inmediación de éstos pilas para lavar, cuidarán mucho de que los derrames de ellas no viertan en los referidos cauces, y solo podrán sacar a brazo el agua indispensable para aquel servicio.
    Los quijeros de los cauces de este Heredamiento no podrán ser cortados ni obstruidos por ningún particular; los que para el aprovechamiento de aguas claras o turbias hayan colocado o coloquen canales sobre los referidos quijeros, lo harán de manera que no obstruyan el paso de las aguas de este Heredamiento, ni el tránsito por los quijeros.
    En lo sucesivo se prohibe plantar árboles, ni arbustos, ni levantar bardas, ni tapias en los cauces de este Heredamiento a menor distancia de la señalada en el Código Civil vigente.
    El Sindicato cuidará de limpiar los cauces desde la pila de la casa del Alamillo hasta su terminación, y sobre todo de que se remedien inmediatamente las quiebras que sufran las aguas por lluvias o cualquier otro accidente, a fin de que discurran aquellas por sus cauces para su debido aprovechamiento.

Multas que podrá imponer el Jurado

    ART. 12. Las multas que imponga el Jurado a quien infrinja lo prevenido en estas Ordenanzas sobre aprovechamiento de sus aguas y régimen y policía de ellas causando daño, cuyo importe no exceda de cincuenta pesetas, incurrirán en la multa del duplo al cuádruplo del daño causado. Los que intencionadamente, por negligencia o por descuido, causaran un daño cualquiera no penado en estas Ordenanzas ni en el artículo anterior, serán castigados con la multa del medio al tanto del daño causado si fuere estimable, y no siéndolo con la multa de cinco a setenta y cinco pesetas. Dentro de estos límites el Jurado graduará su cuantía según las circunstancias del caso.

Proyecto de los derechos adquiridos

    ART. 13. Estas Ordenanzas no privan a nadie de los derechos que por título legítimo posean, siempre y cuando los interesados los aleguen y justifiquen en debida forma, cuando la Comunidad los requiera a ello.

Derogación de disposiciones y prácticas contrarias a estas Ordenanzas

    ART. 14. Se derogan todas las disposiciones y prácticas contrarias a estas Ordenanzas.

Transitorios

    Estas Ordenanzas comenzarán a regir desde el día en que sean aprobadas por el M. I. Sr. Gobernador Civil de la provincia, procediéndose inmediatamente a la constitución de la Comunidad y a la elección de Síndicos y Jurado. Al efecto el Alcalde de esta villa, que es quien viene presidiendo el Heredamiento, convocará sin demora a Junta General a todos aquellos que deben ser convocados, según estas ordenanzas, y en la forma prevenida en ellas.
    Constituido el Sindicato imprimirá inmediatamente estas Ordenanzas, repartiendo un ejemplar a cada interesado en estas aguas, y remitirá diez ejemplares a la autoridad civil de esta provincia.
    Los que suscriben cumpliendo el encargo que tuvo a bien conferirles el Heredamiento en Junta General celebrada el día veinte de Octubre de mil ochocientos ochenta y nueve, han redactado el anterior proyecto de Ordenanzas que someten al competente juicio de sus copartícipes de las aguas de la Hila y Fuente de Librilla en ella a diez y seis de Enero de mil ochocientos noventa.

Enrique Quesada.                                              Francisco Gil.